Representantes vecinales y líderes industriales del Estado de México discrepan o desconocen el origen de la contaminación del agua en un punto del Lerma que acumula contaminantes de manera sostenida, en medio del intento federal por rescatar este río prioritario de México.
Por: Manuel Luna
Las aguas residuales son aquellas que desechamos después de bañarnos, lavar los trastes o utilizar el baño; también provienen de las industrias, donde pueden contener sustancias químicas tóxicas. Estas aguas llegan al drenaje, los canales y los ríos. Cuando no reciben un tratamiento para limpiarlas, contaminan el agua y dañan el medio ambiente. El contacto con agua contaminada puede provocar enfermedades estomacales, irritación de la piel e infecciones en ojos y oídos.
Las descargas de aguas residuales de la ciudad de Toluca, y del El Parque Industrial Toluca 2000 fluyen hacia los canales Verdiguel, que desemboca en el Río Lerma, justo donde Toluca colinda con la colonia Guadalupe Victoria, del municipio de Otzolotepec. Ahí cada año, en temporada de lluvias, se desborda, causando estragos y problemas ambientales.
Hace menos de 100 años, el Río Lerma era la autopista de comunicación, entre los municipios del Valle de Toluca, además era fuente de vida para la pesca y riego de los campos, hoy, eso es historia, su realidad actual, es ser el drenaje inevitable del "desarrollo".
Un diagnóstico de la Comisión Nacional del Agua (Conagua) identifica al parque como una de las fuentes que descargan en esos cauces. El mismo organismo reporta que, entre 2012 y 2022, la totalidad de las mediciones de materia orgánica (demanda química de oxígeno) en el canal del Verdiguel, y el Canal Totoltepec estuvo fuera de norma. Sobre el origen de esa contaminación hay versiones distintas: la administración del parque afirma que sus empresas tratan sus aguas antes de descargarlas y atribuye el problema a las descargas urbanas, mientras que vecinos de la zona señalan que no han recibido información sobre el manejo del agua en el parque.
La distinción es relevante porque el río Lerma forma parte de los cauces prioritarios del programa federal de saneamiento, y la identificación de las fuentes de contaminación incide en la orientación de las obras y de las sanciones.
Parte de las aguas residuales de la ciudad de Toluca, llegan al Río Lerma, a través del caudal del Río Verdiguel, el cual, no abastece la cantidad en temporada de lluvias, afectando con inundaciones a La Colonia Guadalupe Victoria del Municipio de Otzolotepec.
El parque industrial concentra más de 130 empresas y cerca de 40 mil empleos directos, entre ellas BMW de México, ALPLA, ZF Chassis, Vibracoustic, Kuka Systems, Rohm and Haas, Italika, Bardahl y Arabela. Según su director general, Rogelio Argüelles, quien también es vicepresidente de industria del Consejo de Cámaras Empresariales del Estado de México (CONCAEM), el complejo opera prácticamente a su capacidad máxima. En las inmediaciones se ubican las colonias Guadalupe Victoria y San Blas, del municipio de Otzolotepec, con cerca de 6 mil habitantes, así como los conjuntos habitacionales de Toluca. Estas comunidades han presenciado, durante años, la expansión del parque y de los desarrollos de vivienda cercanos. Este reportaje analiza cómo se han modificado, en ese periodo, el acceso, el consumo y el saneamiento del agua en la zona.
El parque industrial está prácticamente a su capacidad máxima, según su director general y vicepresidente de industria del Consejo de Cámaras Empresariales del Estado de México (CONCAEM), Rogelio Argüelles. Desde las Colonias Guadalupe Victoria y San Blas, generación tras generación, los vecinos han visto crecer esas naves, pero también los conjuntos habitacionales aledaños. Lo que sigue en la sombra es qué tanto ha crecido, junto con ellas, su acceso, consumo y saneamiento de un recurso elemental: el agua limpia.
Acuerdos para evitar choques
La Colonia Guadalupe Victoria es considerada por el Consejo Estatal para el Desarrollo Integral de los Pueblos Indígenas (Cedipiem) como una comunidad indígena Ñätho (otomí), y sus habitantes estuvieron al pendiente de la instalación del complejo industrial, ya que, incluso ahora, consideran que los terrenos donde se encuentra le pertenecen a su municipio, Otzolotepec.
Cuando el parque se instaló, se hicieron acuerdos para evitar el choque social por el agua, sin embargo, la relación hídrica y los convenios del parque no se dieron de la misma forma con todas las comunidades de la región, pues en los inicios del complejo, el fraccionador del parque cedió un pozo a la Colonia San Blas Totoltepec, directamente a la población de esa localidad para que lo administraran de forma independiente, explica Rogelio Argüelles.
"Nosotros no proporcionamos agua a la población... pero somos un ejemplo en el sentido de que tenemos nuestro sistema totalmente independiente, no dependemos del sistema de abasto municipal", afirma el director del parque, argumentando que esto evita disputas durante las sequías.
No obstante, esta cesión del pozo de la Colonia San Blas no resolvió la realidad de la vecina Colonia Guadalupe Victoria, la cual ha tenido que gestionar su propio abasto de manera completamente ajena a ese acuerdo.
Lorenzo Huerta Romero, vecino de la Colonia Guadalupe Victoria y extesorero del Comité de Agua Potable de dicha comunidad hace un par de décadas, aclaró que los problemas de agua en su zona no comenzaron con el parque, sino que ya venían padeciendo carencias desde mucho tiempo atrás, y para mitigar la falta del vital líquido la propia comunidad tuvo que introducir por cuenta propia una red con tubería de 4 pulgadas diámetro desde “El Canal”, que es una ramificación del Sistema Lerma (línea conductora de agua sustraída de pozos profundos, operada a través de lo que hoy es el Sistema de Agua de la Ciudad de México), y que cruza en las inmediaciones de la cabecera municipal, Villa Cuauhtémoc.
"Esa red fue metida alrededor de la colonia, en toda la colonia vamos a decirlo así, y fue cuando realmente mejoró un poquito el sistema de agua, pero no fue suficiente. A lo mejor la red fue suficiente, pero no llegaba suficiente agua para que se llenara el tubo", relató el señor Huerta.
Por ello, gestionaron un primer pozo comunitario para la Colonia Guadalupe Victoria. Sin embargo, este no entregaba agua apta para el consumo humano. "Teníamos agua, pero era para puro lavar, bañarse... no era potable, esa sí estaba contaminada", afirmó el señor Lorenzo, quien durante su gestión en el Comité mandó a analizar el agua y confirmó la presencia de contaminantes que, aseguró, no tenían relación con el parque.
La situación de abasto en Guadalupe Victoria mejoró hace aproximadamente 12 años con la perforación de un nuevo pozo que las autoridades correspondientes dictaminaron como potable, sin embargo, prevalece la desconfianza entre los colonos: "La mayoría no lo usamos como agua potable. La mayoría compra los garrafones para tomar", confesó el señor Huerta.
Por su parte, la propia administración del Parque 2000 informó en 2022 que trabajaba con la Comisión Nacional del Agua (Conagua) en la construcción de un pozo adicional para sumar 700 mil metros cúbicos de agua al consumo del parque, como parte de una ampliación que incluyó nuevas plantas.
El director Argüelles confirmó que este pozo ya está operando a 300 metros de profundidad, no obstante, su puesta en marcha reveló las complejidades del subsuelo: "Al perforarlo... tenía un olor fétido", indicó. Los análisis descartaron presencia significativa de coliformes, pero revelaron altas concentraciones de hierro y manganeso que, al mezclarse, daban un olor similar al del drenaje, y relató, el problema se solucionó dosificando un tratamiento químico directamente en la extracción.
Con esta adición, y tras adquirir derechos de agua antes de los cambios en la legislación hídrica, el parque cuenta hoy con una autorización de 1 millón, 250 mil metros cúbicos anuales. "No consumimos todo... tenemos esa reserva porque todavía hay empresas que pueden crecer", explica el líder industrial. Aunado a ello, mantienen pláticas con la Conagua para prestar temporalmente sus excedentes al estado.
El Lerma, la preocupación en común
A pesar de la separación física entre las redes de agua del parque y las de Guadalupe Victoria, el punto de convergencia inevitable es el medio ambiente, específicamente el Río Lerma.
Un diagnóstico oficial de Conagua (2012-2018) ya identifica explícitamente que los canales del Verdiguel que confluyen en la parte posterior del Parque Industrial Toluca 2000, se detectaron compuestos orgánicos sobre el cauce principal del río Lerma. El mismo documento ubica a "Toluca 2000" entre los principales parques industriales con descargas en la Cuenca Alta del Lerma, junto con la zona industrial de Toluca, Lerma, El Coecillo y los parques de Santiago Tianguistengo y Ocoyoacac.
La Tratadora de Aguas Residuales Planta Toluca Norte, muestra sellos de clausura en su entrada principal, por presuntos incumplimientos a la normatividad ambiental vigente (NOM-001-SEMARNAT-2021) y descargas irregulares hacia la cuenca del Río Lerma.
Y en un diagnóstico más reciente de Conagua, publicado en 2025 con datos hasta 2022, se monitorea por separado el Canal Totoltepec y el Río Verdiguel. En ambos, el 100% de las mediciones de Demanda Química de Oxígeno están fuera de norma, en coliformes fecales y E. coli el incumplimiento llega al 90-95% mientras que la toxicidad aguda se detectó en 60-70% de las muestras. El propio reporte señala que el canal Totoltepec "provoca que decaiga la calidad del agua" del río Lerma en ese tramo, con un incremento medible de contaminación justo en esa confluencia.
Ante esto, Rogelio Argüelles defiende las estrictas políticas internas del parque, y asegura que Toluca 2000 es, por un lado, un desarrollo de "cero emisiones contaminantes" a la atmósfera, y por el otro, que las empresas con procesos industriales están obligadas a tratar su agua internamente antes de descargarla al sistema sanitario del parque.
"La otra disposición es de aguas residuales, deben cumplir la Norma Cero Dos (NOM-002-SEMARNAT-1996), que te dice cuáles son los parámetros de la calidad de tu descarga para que se considere un agua de uso sanitario. Y en ese sentido, nosotros cumplimos mucho más, o sea, cumplimos la norma sobradamente, y más de lo que la cumplen las disposiciones de casas -habitación”, explica Argüelles, quien además detalla que al menos a una de las empresas le han colocado un registro exterior de aguas para realizarle muestras aleatorias y garantizar su cumplimiento.
“Si no están cumpliendo, se sancionan y se cierra su descarga hasta que cumplan y nos expliquen por qué están fuera de la norma, para que nosotros podamos entender si fue un error o fue un una manera ya de trabajar", explicó el director.
Además, el parque cuenta con un laboratorio propio, que permite hacer estos muestreados en el momento requerido, indicó Argüelles, quien relató que en el pasado si tuvieron que sancionar y clausurar descargas de empresas textileras y químicas que vertían aguas con colorantes o ácidos. Incluso hubo una que al no cumplir, tuvo que dejar el Parque, aseguró.
El agua “chocolatosa” de Toluca
En una visita de Claudia Gómez Godoy, coordinadora General del Proyecto de Restauración y Saneamiento del rio Lerma-Santiago, recordó el director, al comparar el agua del cárcamo del parque con el agua "chocolatosa, sucia y apestosa" que la zona metropolitana de Toluca vierte sin tratar al río Verdiguel, la funcionaria admitió su sorpresa al ver que la industria no era la principal fuente de contaminación en ese punto.
"No hay una normativa para las descargas de casa habitación", argumentó Argüelles, sugiriendo que los nuevos desarrollos habitacionales deberían ser normados por ley a instalar trampas de grasa y arena.
La NOM-002 que cita excluye, en efecto, las aguas residuales domésticas; sin embargo, la ley del agua mexiquense obliga a los desarrolladores de conjuntos habitacionales a construir sistemas de tratamiento, al indicar en su Artículo 73 que “es obligación de los desarrolladores de vivienda, constructores o propietarios de conjuntos habitacionales, industriales o de servicios, la construcción de sus redes de distribución y sistemas de drenaje y alcantarillado de conformidad con la normatividad en la materia (…) es obligatorio el tratamiento de aguas residuales”, aunado a que instruye a que dichas plantas y pozos de absorción deben estar disponibles antes de la ocupación de los conjuntos habitacionales”.
Aunado a ello, la Ley General de Aguas (2025) obliga a los municipios a tratar sus aguas antes de descargarlas a un cuerpo receptor.
Y el problema normativo recrudece a nivel municipal, ya que no hay un límite de calidad para la descarga de una casa, a pesar de que, en los bandos municipales o reglamentos en la materia, hay prohibiciones de verter ciertas sustancias y requisitos para conectarse al drenaje, siendo que el control sólo recae en las descargas no domésticas.
Aunado a ello, los habitantes de la Colonia Guadalupe Victoria viven una realidad directa con el agua de desecho urbano, ya que, cuando llueve con intensidad en Toluca, el agua del río Verdiguel se desborda debido a la acumulación de basura y a la infraestructura deficiente de los puentes locales, inundando la colonia a las pocas horas. "Se llena de basura y ya es cuando el agua brinca para arriba... viene bastantísima agua", describe el ex miembro del comité de agua de la colonia, Lorenzo Huerta.
Sin embargo, también fue enfático al señalar que las mesas de diálogo con el parque industrial sobre el manejo del agua han sido inexistentes, y que las autoridades locales poco han hecho para transparentar cómo operan o cómo tratan el agua las empresas vecinas.
Cabe señalar que en el Plan Nacional Hídrico 2024-2030 y el Programa de Saneamiento del Río Lerma identificaron, a julio de 2026, 3 mil 202 descargas industriales, 479 tiraderos clandestinos y 460 industrias potencialmente contaminantes en los ríos Lerma-Santiago, Tula y Atoyac, con una inversión federal anunciada de 2 mil 46 millones de pesos para 2025-2026.
Como antecedentes destaca que la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) clausuró en 2025 una lavandería industrial en Almoloya del Río por descargar aguas residuales sin permiso a un cuerpo de agua nacional, y en agosto de 2025 sancionó a una papelera en Almoloya de Juárez por mezclar aguas negras sin tratar con residuos industriales antes de descargarlas a un arroyo. Ambos casos ocurrieron en municipios colindantes al corredor Lerma-Toluca, pero no hay evidencia de algún caso de esta índole para alguna empresa en el Parque 2000.
La Procuraduría de Protección al Ambiente del Edomex (Propaem), por su parte, ha certificado como "Industria Limpia" o "Empresa Limpia" a plantas de la región como Barcel Planta Lerma, Bimbo Planta Toluca y Unilever Planta Lerma. En ese sentido, Rogelio Argüelles señaló que tras un esfuerzo de ocho años que incluyó certificar a los encargados de las empresas en tratamiento de aguas residuales mediante un diplomado con la UVM, el 100% de las industrias con procesos húmedos ya tratan su agua.
La Planta Tratadora de Aguas Residuales, lleva más de 30 años funcionando, aunque ha cambiado en distintas ocasiones de administración, recibe aguas residuales de la ciudad de Toluca, y del Parque Industrial Toluca 2000, devolviendo el agua tratada, al cauce del Río Verdiguel.
Esta investigación permite establecer que las aguas residuales de los canales Verdiguel, junto con el Totoltepec, registran incumplimiento en todas las mediciones de materia orgánica, lo que significan diez años de mediciones, sin un solo signo de recuperación, y/o pausa en el deterioro del agua.
Es evidente, entonces, que los canales no se recuperan por sí solos, con el parque, la ciudad y los nuevos conjuntos creciendo, el deterioro ha sido sostenido y estructural. Además, ni Toluca ni Otzolotepec fijan límites de calidad para la descarga de estas aguas.
Aunado a ello, ningún documento público revisado permite saber cuánto aporta cada fuente a la contaminación de esos cauces. Las mediciones describen el estado de los canales, no su origen. El parque afirma cumplir la norma, pero esa información proviene de su propio laboratorio. Este vacío es, en sí mismo, parte del problema: sin mediciones que distingan entre descargas industriales y urbanas, el saneamiento del Lerma por el momento, avanza sin saber hacia dónde dirigir cada peso y cada sanción.
De ahí que las preguntas que siguen abiertas y apuntan a una responsabilidad compartida: ¿Qué más puede hacer el parque para apoyar el rescate del río, y si su manejo del agua es típico o excepcional entre los parques de la zona? ¿Qué pueden aprender las zonas urbanas de las prácticas de la industria, si estas se confirman, y a quién corresponde dar el primer paso: a la industria, a los municipios o a la autoridad federal? De esas respuestas depende saber si el costo ambiental del desarrollo en esta frontera es, en efecto, inevitable.
Fotografías: Manuel Luna
Esta pieza es el resultado de la beca “Un Polo a Tierra”, Escuela de Periodismo para la Industrialización Verde en México, patrocinada por la organización Periodistas por el Planeta (https://periodistasporelplaneta.com/)


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