El número 944 de la avenida Paseo Tollocan en
Toluca, Estado de México, aloja un edificio de color blanco y grandes
ventanales, se trata del Instituto Electoral del Estado de México (IEEM). Desde
este sitio se garantizan y promueven los derechos político-electorales, y se
organizan elecciones bajo los principios de: certeza; imparcialidad;
independencia; legalidad; máxima publicidad; objetividad y paridad.
La sede del IEEM fue inaugurada el 10 de
diciembre de 2002, después de nueve meses de trabajos de construcción bajo la
dirección del ingeniero Juan Manuel Oseguera Higareda. El diseño, a cargo del
arquitecto Jorge Eduardo Valdés Garcés, se fundamenta en una construcción que
evidencia los valores de transparencia y neutralidad.
En
entrevista, el arquitecto Valdés Garcés compartió que uno de los mayores retos
fue dotar al edificio de una imagen institucional que reflejara el carácter
neutral de la autoridad electoral y la claridad de los procesos que en él se
desarrollan. “La gente debía tener claro que este era un lugar donde los
procesos electorales se realizan de manera confiable”, afirmó.
Valdés Garcés destacó que tomó como referencia,
para la estructura principal del Instituto, la organización de las casas
antiguas de Toluca: con grandes patios rodeados de una serie de corredores y
habitaciones; de esta forma, alrededor de la explanada central se encuentran
las direcciones y unidades que conforman al Instituto, así como la oficina de
la Presidencia, la Secretaría Ejecutiva y las Consejerías, mismas que se
agrupan en torno a una explanada que, simbólicamente, representa el centro de
la toma de decisiones.
Uno de los espacios más representativos del IEEM
es la Sala del Consejo General, ubicada a nivel subterráneo. Su acceso es a
través de una estructura de acero y cristal templado que da paso a un recinto
cuyo techo es una cúpula que muestra, desde el patio central, la silueta del
territorio del Estado de México.
Gracias a su concepción arquitectónica, el
edificio del IEEM es también un espacio de encuentro y diálogo con la
ciudadanía. “La inclusión se refleja en la capacidad que tiene el edificio de
ser transitado por todas las personas; desde el acceso se ve la rampa que ocupa
la mayor parte de la plaza, hasta el interior del edificio, las personas en
silla de ruedas, con andaderas o muletas pueden recorrer el edificio por todos
lados”, explicó el responsable del diseño del inmueble.
Con el tiempo, los espacios de trabajo del IEEM
han crecido para atender nuevas necesidades operativas, sumando actualmente más
de 20 mil metros cuadrados. Este desarrollo ha permitido al Instituto seguir
cumpliendo con sus atribuciones legales, sin perder de vista su diseño
original.



No hay comentarios.:
Publicar un comentario