La categoría Intermedia de los Potros Salvajes de la Uaemex cerró su temporada regular envuelta en una contradicción que va más allá del marcador: mientras la narrativa institucional presume respaldo, uniformes nuevos y estabilidad, en el entorno inmediato del equipo comienza a instalarse una preocupación más profunda, una que no se resuelve con equipamiento, sino con autocrítica. El tercer lugar en la Conferencia Mario Borges no es un accidente, es consecuencia.
El recorrido del calendario permite identificar un patrón: la victoria contundente ante Frailes 45-8, o Lagartos de Puebla, con un 14-0, construyeron una percepción inflada del rendimiento real, sin embargo, el punto de quiebre llegó en la semana 6, cuando los Potros no solo cayeron 33-26 ante los Búhos Guinda del IPN, sino que perdieron la posibilidad de asegurar la localía en postemporada. La derrota, más que en el resultado, se explica en su origen.
De acuerdo con declaraciones internas, “esa semana el Head Coach y el coordinador ofensivo se reían diciendo que meterían 40 puntos contra Búhos y que no recibirían nada”. La realidad fue otra: una ventaja de 19-3 se diluyó hasta convertirse en derrota, y la distancia entre lo que se cree y lo que ocurre en el emparrillado evidencia un problema estructural: soberbia táctica. En un calendario reducido como el de la ONEFA 2026, cada error tiene un costo directo, y en este caso, se tradujo en caer al tercer puesto tras la victoria de Pumas Acatlán sobre Búhos.
A este episodio se suma un diagnóstico que no puede ser ignorado. “Indisciplina y descontrol entre jugadores y coaches”, señalan fuentes cercanas, recordando además las señales previas: palizas en pretemporada ante Leones de la Anáhuac y un inicio tambaleante frente a Águilas Blancas. No fueron incidentes aislados, sino advertencias que no encontraron corrección. La confianza excesiva —“los chavos andan confiados”, se comenta— terminó por consolidar una relajación incompatible con la alta competencia.
En este contexto, comienza a surgir una alternativa que refleja más urgencia que planeación de acuerdo con los comentarios de casillero. Los Potros tienen talento y tradición, pero carecen, hoy, de un elemento esencial: la conciencia de vulnerabilidad que obliga a ejecutar con precisión.
Yo creo por supuesto, en un equipo, y no sólo en la marca Potros Salvajes; pero hay momentos en que la humildad debe manifestarse. Y es que, no es un tema menor, en postemporada, sin localía, los errores se magnifican y la disciplina se vuelve condición mínima: El casco pesa más cuando el ego es más grande que la estrategia.
A propósito de… la ONEFA, lo ocurrido en la conferencia Jacinto Licea con los Leones de la Anáhuac México Norte, abre una discusión que rebasa lo deportivo, su exclusión de la postemporada por no asistir a un encuentro en Jalisco, en medio de un contexto de violencia, se apega al reglamento, sí, pero deja una interrogante de fondo: ¿hasta qué punto lo administrativo puede imponerse sobre lo deportivo?
Un equipo invicto queda fuera no por falta de argumentos en el campo, sino por un factor externo, y la pregunta permanece: ¿Es momento de revisar el reglamento o simplemente se normalizará que circunstancias ajenas definan el destino competitivo?



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